La resolución de disputas online, una mediación necesaria en internet

Hasta su eliminación por el Parlamento Europeo, la resolución de disputas en línea se reveló como una de las herramientas más innovadoras para la gestión de conflictos de forma extrajudicial. Este mecanismo jurídico del derecho tecnológico Coruña, más conocido como ODR por sus siglas en inglés, fue aumentando su importancia a medida que el entorno y los medios digitales fueron tomando el relevo de los físicos en ciertas áreas. Las entidades RAL nacionales, la red Fin-Net y otros instrumentos de arbitraje y mediación ocupan su lugar en la actualidad.

Para los bufetes y despachos legales, la ODR fue una respuesta eficaz a los cada vez mayores litigios relacionados con la esfera digital. En sentido amplio, era una plataforma tecnológica diseñada para mediar y resolver conflictos en el comercio electrónico, las telecomunicaciones, los servicios financieros o el floreciente ecosistema cripto.

Además, esta modalidad velaba por el cumplimiento de un derecho fundamental: el acceso a la justicia. Las personas sin formación jurídica podían comprender mejor sus derechos y obligaciones ante la ley. La plataforma ODR, que también se dio en llamar arbitraje electrónico o mediación virtual, poseía una excelente reputación por su capacidad para reducir tanto los costes operativos como los tiempos de espera, deseable incluso en disputas de menor envergadura. Esto era posible gracias a los avances más recientes en IA y automatización.

A la eficiencia temporal y el abaratamiento de costes se sumaba la flexibilidad. Las barreras físicas y horarias eran inexistentes, de forma que las partes involucradas en una disputa solventaban sus diferencias desde regiones y países distintos. En otras palabras, las distancias geográficas desaparecen.

Contrariamente a ciertos mecanismos legales del pasado, la resolución de conflictos online sí respondía a las necesidades y retos del comercio electrónico transfronterizo o el blockchain de forma satisfactoria. Por ello, el legado de la ODR, pese a su supresión reciente, es positivo en líneas generales.