La historia de Vigo, vista desde el mar

Para conocer la historia de Vigo es necesario entender su conexión con el mar. Esta ciudad está situada de cara al Atlántico, aunque protegida por una ría. Por las aguas de esta ría circula en barco ria de Vigo al que puedes subir para descubrir con las mejores guías la historia de esta ciudad y disfrutar además de unas preciosas vistas no solo de Vigo, sino de lugares tan emblemáticos como las Islas Cíes.

Una de las historias que más se cuentan en este tipo de excursiones es la de la batalla de Rande. Cuentan que cuando esta batalla tuvo lugar, en el siglo XVIII, grandes tesoros acabaron en el fondo de la ría y todavía están esperando a ser descubiertos. Tal vez, muchos de los aficionados al buceo de hoy día, comenzaron a sentir el deseo de sumergirse cuando de niños hicieron una excursión de este tipo y el guía les habló de las riquezas ocultas en las oscuras aguas del atlántico vigués.

Vigo es, sin duda, una ciudad que tiene historias que hacen despertar la imaginación de cualquier niño. Solo hay que contarles que en las Cíes hubo piratas. Y, tal vez, también dejaron tesoros enterrados en ese paraje. Eso sí, dejando muy claro que es un espacio protegido en el cual no se puede excavar. 

Pero, además, cuando se pase por la zona del puerto o de los astilleros, se les puede contar que en algún momento de la historia, allí hubo barcos balleneros que llegaban cargados con su pesca. Una actividad que les va a parecer digna de una película como Moby Dick, aunque igual este tipo de películas les suenan a algo casi tan lejano como la historia que le estamos contando.

Y una vez que se acaba la excursión, se descubrirá algo que también es interesante: el aire del mar abre el apetito de una forma intensa. Será el momento de descubrir los tesoros que hay bajo las aguas y que están al alcance de todos en los restaurantes de la ciudad, saboreando por ejemplo los maravillosos mejillones de la ría o algún pescado fresco que haya llegado al mercado esa misma mañana. Auténticos tesoros que no están escondidos, sino que son muy fáciles de encontrar en prácticamente cualquier lugar de la ciudad y su sabor es especialmente bueno tras una tarde disfrutando de la brisa marina.